Entrevista a Yuchoku Higa Sensei por Mark Bishop (Traducción completa).
El pasado 8 de febrero se cumplieron 116 ańos del nacimiento de Yuchoku Higa, y para recordarlo reproducimos la entrevista que le dio a Marck Bishop en 1988 para su celebrado libro "Okinawan karate: teachers, styles and secrets tecniques¨ y publicado un año después. A continuación ponemos a disposición la traducción al español de la parte dedicada a Yuchoku Higa. Esta traducción es de la segunda edición de 1994. Hay dos ediciones mas, la tercera de 2017 y la última de 2026. El libro solo está disponible en inglés.

Extracto del capitulo 7 del libro ¨"Okinawan karate: teachers, styles and secrets tecniques¨ de Mark Bishop (1989), pags. 94 a 99.
Yunchoku Higa
Yuchoku Higa, para quien la lucha es una religión, fue concejal de Naha y ostenta el cargo honorífico de presidente del Comité del ¨juego de la soga¨ de Naha. El se describe a sí mismo como "sincero pero franco" y, en consecuencia, "una fuente de mucha vergüenza". En su opinión, el kárate de Katsuya Mivyahira tenía "demasiado bloqueos de hombros" y que el kárate de Shugoro Nakazato era "inútil". Calificó a Eiichi Miyazato "un simple muchacho", afirmando francamente que "se esfuerza mucho, pero lo que hace no es kárate".
Un artista marcial seguro de sí mismo, a sus 70 años Higa aún tenía la habilidad, la potencia y la velocidad para respaldar sus palabras. Todas las mañanas a las 5 se levanta y corre una maratón de 5 km, luego salta en soga y practica tres o cuatro katas.
Una hora antes de empezar sus clases nocturnas (lunes, miércoles y viernes, de 7.00 a 21.00) salta y practica katas y, durante la sesión de práctica matinal de los domingos (a partir de las 7.00) para mayores, a la que fui cordialmente invitado, Higa estaba lleno de energía y muy activo; destacaban sus movimientos circulares de cadera, que parecían generar una fuerza tremenda. La abnegada actitud de sus dos discípulos mayores, que llevan con él más de 40 años, me dejó una fuerte impresión.
Antes de comenzar la sesión de práctica, Higa caminaba de un lado a otro golpeando todo su cuerpo con dos racimos (uno en cada mano) de finas varas de bambú que él mismo había diseñado y construido. Llama a este ritual "el ejercicio Daruma (Dharma)
y realiza la secuencia una vez por la mañana, al mediodía y por la noche, afirmando que ayuda a preparar el cuerpo para ser capaz de recibir un golpe en cualquier parte. Durante la entrevista posterior a la sesión, Higa ejercitó constantemente su agarre sobre dos pequeños fajos de paja de arroz que sostenía en las palmas de las manos (uno en cada mano) y que apretaba con los dedos. Afirmó que los había inventado cuando era un colegial de 19 años, y bromeaba diciendo: "Son mejores y mucho más portátiles que los jarrones utilizados en Goju-ryu.

Yuchoku Higa comenzó su entrenamiento de kárate a los 17 años con Jiro Shiroma, quien había sido alumno de Anko lItosu. Shiroma murió cuando Higa tenía sólo 23 años. El padre de Higa, que era constructor en Naha, le presentó a Jinan Shinzato(1), que le enseñó Goju-ryu de forma privada; Chojun Miyagi (2) que era amigo de la familia, a veces le corregía las formas. Al mismo tiempo Higa se entrenó con Seiyei Miyahira, quien, además de ser muy conocido por su potente golpe, era calígrafo y un músico notable, muy versado en varios instrumentos clásicos de Okinawa. Miyahira, que murió en 1958 a los 64 años, había aprendido kárate con Kiyuna PECHIN (también Chunna TANMELI o Tiji-kun BUSHI, es decir, Caballero del Puño Cerrado), que era maestro de Shuri-te. Kiyuna había sido alumno de Sokon Matsumura y, en una época, había sido guardia en las tumbas reales de Tama Uden cerca del castillo de Shuri. De Seiyei Miyahira, Higa aprendió la versión Shuri-te de los katas Seisan y Sanchin.
Por desgracia, ha olvidado la mayoría de los movimientos del kata Sanchin, pero recuerda que tenía bloqueos circulares con la mano abierta, golpes rectos (es decir, no tipo sacacorchos) y se practicaba a velocidad normal con respiración natural.
A la edad de 20 años, Higa había aprendido los katas Jute (Jitte) y Arakaki-han Sochin (Soochin), de un experto en kárate llamado Akamine, así como el kata Niseishi, de un karateka llamado Kokuba, pero no enseña ninguna de ellas.
A los 29 años, Higa encontró trabajo en el departamento de abastecimiento de agua del Ayuntamiento de Naha y el alcalde le pidió que formara clubes de béisbol, kárate y judo. Higa fue capitán del club de kárate y enseñó a unos 20, al principio, entusiastas miembros. Al poco tiempo, sólo quedaban cuatro, por lo que decidió impartir clases en su propio jardín, formando así su primer dojo. Tiempo después, Higa dejó el ayuntamiento y se convirtió en oficinista de la prefectura de Okinawa. Volvió a fundar un club de kárate, esta vez con unos diez miembros. Jinan Shinzato era el instructor jefe y Higa el ayudante. Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, Higa vivió en Yonabaru, donde enseñó Goju-ryu a la policía local. Por las tardes entrenaba con Choshin Chibana, que seguía viviendo en la cercana Chinen y, creyendo que "el maestro es más importante que el estilo", siguió siendo discípulo de Chibana hasta la muerte de éste en 1969. Desde Yonabaru Higa se trasladó a Isuboya, en Naha, donde construyó su actual dojo, el Kyudokan.

El círculo "duro-blando¨
El Shorin-ryu, me dijo Higa, "fue bautizado originalmente por Anko Itosu, no por Choshin Chibana, y es un estilo natural, como caminar por una carretera". Describió su karate como "suave", explicando que el "duro" está bien para los jóvenes, pero no para los de edad madura. En realidad, continuó diciendo, "lo blando contiene lo duro y se representa mediante un círculo con puntos alrededor de la circunferencia; el círculo representa lo "blando", los puntos son lo "duro"; éste es el principio que subyace en todas las artes marciales".
Higa cree que tanto el Goju-ryu como el Shorin-ryu tienen puntos fuertes. Shorin-ryu tiene posturas naturales que permiten un movimiento más libre, pero no tiene las patadas a la rodilla del Goju-ryu, o los bloqueos circulares. En el Goju-ryu, dijo, "se tiende a demasiado énfasis en la musculación mediante el entrenamiento con pesas, lo que provoca una falta de velocidad y no es bueno para la salud, es decir, nunca se debe sacrificar la salud y la velocidad por la fuerza muscular.
Es decir, nunca se debe sacrificar la salud y la velocidad por la fuerza muscular". (Sólo conocía a un maestro de Goju-ryu que había vivido hasta los 80 años, éste era el superior de Chojun Miyagi, Juhatsu Kyoda, que enseñaba karate en la parte continental de Japón). A pesar de sus propios consejos, Higa admitió que cuando era joven había cometido el error de desarrollar a propósito un cuello y unos hombros macizos hasta adoptar el aspecto de un toro, pero se siente mucho mejor ahora que su figura ha ¨bajado".

Puntos de enseñanza
Hoy en día Higa enseña lo que considera los puntos más finos de ambos estilos de la siguiente forma.
1. Ejercicios de calentamiento (Jumbi Undo). Los ejercicios de calentamiento son muy físicos; comienzan con cinco o diez minutos de pie en la postura de montar a caballo, y luego suficientes carretillas y flexiones para cansar incluso a un hombre joven. Durante la sesión que presencié, los alumnos, dos de los cuales tenían más de 50 años, aguantaron sin rechistar. (La política del dojo es mantener todas las puertas y ventanas cerradas durante todo el entrenamiento. El calor resultante provoca mucho sudor "necesario" y, durante los meses los húmedos de verano, muchos alumnos llegan a desmayarse).
2. Katas básicas, es decir, con los puños cerrados (Heishu Katas). Los katas básicos son: Naihanchi Shodan, Naihanchi Nidan, Naihanchi Sandan, Pinan Shodan, Pinan Nidan, Pinan Sandan, Pinan Yondan y Pinan Godan.
3. Katas avanzados, es decir, de mano abierta. Los katas de mano abierta son: Passai Dai, Passai Sho, Kusanku Dai, Kusanku Sho, Chinto, Chinti, Unsu, Jion y Gojushiho.
4. Entrenamiento con pesas (Kojo Undo). El entrenamiento con pesas se basa en las herramientas y ejercicios del Goju-ryu.
5. Meditación (Seiri Undo). Durante la meditación, que se realiza sentado de rodillas, los alumnos reflexionan sobre su comportamiento hacia los demás.
Higa entra en un estado de trance autoinducido conocido como ¨ munenmu- so" o "mushin, una especie de vacío mental. Así explicó, "el kárate es Zen; los katas son Zen en movimiento (Doteki Zen). El objetivo del kárate es el objetivo de la vida. Es como una montaña con muchos caminos: todos llegan al mismo destino, es decir, a la cima. El artista marcial, el sacerdote, el músico, etc., todos tienen la misma meta, pero caminan por senderos diferentes, por lo que algunos tardan más que otros en llegar.

Yuchoku Higa en sus clases de los domingos a la mañana para cinturones negros
Aunque abierto y amistoso conmigo, Higa admitió que había perdido familiares durante la Batalla de Okinawa y se sentía amargado hacia los americanos; "Pero para los que tengan verdadero interés¨, sonrió, "me endulzaré". Ha viajado mucho y ha enseñado en clubes de kárate de Francia, Los Ángeles, Hawai, Perú, Brasil y Argentina. En 1975 visitó Pekín y Shanghai, así como la provincia china de Fukien. China, donde esperaba encontrar el Templo Shaolin. Desgraciadamente, no se le permitió acercarse a la zona de Fuchou y no pudo localizar el templo, ni siquiera a buenos maestros. En una ocasión, durante un viaje de enseñanza a Tokio, Higa Kanazawa y Enoeda, que entonces eran jóvenes maestros, le pidieron unas clases especiales. Aceptó instruir a Kanazawa, pero Enoeda le desagradó y lo rechazó porque no tenía lo que Higa denominó una "disposición asesina".
Higa cree que un karateca serio debe practicar toda su vida o, como el agua caliente, "se enfriará y tendrá que volver a calentarse". El primer paso para principiantes es dejar la fuerza de los hombros y ponerla bajo abdomen, porque es ahí donde se desarrolla la verdadera fuerza. Muchos profesores de karate ignoran este principio básico, por lo que sus alumnos tienden a utilizar demasiada fuerza en los hombros.
Higa también anima a sus alumnos a entrenar con otros maestros, para que amplíen sus conocimientos de kárate; "Sino es como si estuvieran sentados en la esquina de una mesa incapaces de comprender que hay otras tres esquinas¨.
El principio secreto del kárate relatado por Higa es: "La propia especialidad de un practicante; es decir, algo que sólo él es capaz de hacer. Pero, al fin y al cabo, el karate debe ser una disciplina espiritual.
Nota de Mark Bshop para la segunda edición: Bajo una lluvia de obituarios, Yuchoku Higa falleció a finales en 1994 tras una larga enfermedad. Como concejal de la ciudad de Naha, se le recuerda por haber sido un gran estímulo para la comunidad okinawense, especialmente durante sus años más difíciles. A través de su enseñanza del kárate, también se le considera un gran activo cultural.


