Cómo el arte marcial absorbió técnicas ajenas a través de sus katas.

02.06.2026

Este es un artículo de Andreas Quast publicado en 2022 en su extinto blog ryukyu-bugei


Durante los últimos 120 años, los programas técnicos y los contenidos del karate se han revisado constantemente para alinearlos con diversos objetivos e ideologías. En este proceso, no solo se crearon nuevos métodos, sino que también se integraron técnicas provenientes de otras artes marciales. Hoy en día, estos añadidos suelen tratarse de forma indiscriminada y retrospectiva, como si siempre hubieran formado parte del "karate histórico", pero este no es necesariamente el caso.

En realidad, diferentes personas investigaron de manera continua todo tipo de sistemas de combate en distintas épocas. Dichos métodos se fueron acumulando dentro de la infinita variedad de programas de karate actuales y, con el tiempo, se empezaron a practicar vinculándolos directamente al karate, a sus katas y a sus narrativas históricas.

Bajo la premisa de que cualquier movimiento concebible debe ser una técnica histórica de karate, el repertorio de aplicaciones prácticas (bunkai) creció exponencialmente hasta su magnitud actual. Cabe destacar que este extenso catálogo no surgió únicamente a través de tradiciones personales transmitidas de generación en generación, sino también gracias a la enorme disponibilidad y accesibilidad de videos e ilustraciones desde los albores de Internet.

No hay nada malo en optimizar la eficacia técnica del karate. Sin duda, es posible adaptar cualquier técnica vista en una foto o video a una postura de los muchos katas que existen; de hecho, es un método consolidado y exitoso. El único problema radica en si queremos aceptar esto como un contenido histórico real del karate o no.

El caso de Nakasone Seiyū y el Taiho-jutsu

Un claro ejemplo de este fenómeno ocurrió en 1961, cuando Nakasone Seiyū realizó una demostración de taiho-jutsu(registrada en el programa del "1st Kobudō Demonstration Meet"). Se desconoce dónde lo aprendió y qué nivel de experiencia tenía. El problema es que, más tarde, sus técnicas se consideraron de forma generalizada como parte de la tradición histórica del karate, ignorando u omitiendo el hecho de que el propio Nakasone se había referido a su presentación como taiho-jutsu y no como karate.

Ante esto, cabe preguntarse: ¿No es posible que este conocimiento se haya transmitido en secreto desde los siglos XVIII o XIX? ¿No sería lógico, entonces, considerarlo una técnica de referencia para vislumbrar el karate histórico real y deducir de allí otras técnicas con total seguridad?

La respuesta es un rotundo no. El caso del taiho-jutsu de Nakasone es, más bien, un ejemplo de cómo una disciplina marcial específica se introdujo en el contexto del karate de Okinawa en 1961 y, posteriormente, fue absorbida por la narrativa histórica de este.

Este registro fotográfico de Nakasone se interpretó posteriormente como "karate", y a veces incluso como la aplicación de un "kata" específico. Sin embargo, esto es obviamente del repertorio de taiho-jutsu de Nakasone. (imagen original restaurada con ia) 


Para 1961, ya habían pasado casi 100 años desde la abolición del Reino de Ryūkyū. Además, el término taiho-jutsuutilizado por Nakasone no deja lugar a dudas sobre la naturaleza de su técnica. Analicemos el origen del término:

El taiho-jutsu es una categoría específica de artes marciales diseñada para las fuerzas policiales, enfocada en la captura y arresto de criminales.

Cronológicamente, el término comenzó a utilizarse solo después del fin de la Segunda Guerra Mundial (en 1945), como se puede verificar en los registros de la Biblioteca Nacional de la Dieta de Japón. De hecho, el sistema se originó en 1947. En aquel primer equipo de desarrollo participaron figuras como Ōtsuka Hironori (fundador del karate Wadō-ryū y maestro de Shindō Yōshin-ryū jūjutsu) y el famoso boxeador "Piston Horiguchi". El programa se revisó en 1957 para hacer más eficiente el aprendizaje de los conceptos básicos de taijutsu (movimiento corporal), golpeo, empuje, patadas, luxaciones y proyecciones, aunque no llegó a popularizarse entre los agentes de campo. Por ello, tras nuevas investigaciones de la Academia Nacional de Policía, el taiho-jutsu moderno se estableció formalmente en 1967. Desde entonces y hasta abril de 1978, se registraron más de 10 000 arrestos exitosos gracias a este método.

Hoy en día, el taiho-jutsu es el método oficial de los oficiales de policía japoneses, la guardia imperial, la guardia costera, los agentes de control de narcóticos, la policía militar de las Fuerzas de Autodefensa de Japón (JSDF) y el personal de la policía judicial. También lo utilizan funcionarios que, aunque técnicamente no pertenecen a la policía judicial, realizan tareas similares, como los oficiales de inmigración y el personal encargado de custodiar y detener a sospechosos.

Las raíces históricas del método de arresto en Japón

Visto desde una perspectiva más amplia, el taiho-jutsu es la variante moderna de sistemas mucho más antiguos, concretamente del torite (técnicas de captura) y de variantes específicas del jūjutsu. Los funcionarios y agentes encargados de las tareas de orden público han existido durante siglos; de hecho, el torite ya se practicaba en el período Muromachi (1336-1573). En esa época no solo se usaban las manos vacías, sino también armas de detención como las "tres herramientas" (sasumata, tsuku-bō y sode-garami), flechas de madera, el hananeji (鼻捻, un palo corto con un lazo de cuerda similar al que se usa para calmar a los caballos) y cadenas pesadas (kusarifundō). A mediados del período Muromachi, los policías y los guardias privados ya utilizaban el jitte (la emblemática porra corta con un gancho lateral) y se desarrollaron técnicas avanzadas de atado con cuerda para contener a los criminales (hojōjutsu).

Durante el período Edo, las artes marciales se extendieron a otros estratos sociales, como los kyōkaku (comunidades que operaban bajo un código de caballería urbana, pero que a menudo participaban en pandillas y apuestas), los ciudadanos comunes, los comerciantes terratenientes y los agricultores. Asimismo, las personas de clases sociales marginadas solían ser reclutadas para perseguir y capturar criminales, ejercer como guardias de prisión o ejecutar castigos. En algunos dominios feudales, incluso servían como guardias fronterizos, recibiendo entrenamiento de samuráis de alto rango. De esta manera, estos sectores también asimilaron diversos sistemas de jūjutsu, hojōjutsu y disciplinas afines.

En definitiva, como demuestra el caso del taiho-jutsu de Nakasone, técnicas y métodos de combate procedentes de contextos completamente ajenos terminaron integrándose en el karate. Con el tiempo, se les otorgó una pátina de antigüedad de forma retroactiva, acumulándose en el vasto arsenal de la disciplina. A partir de ahí, se legitimaron y practicaron bajo el paraguas del karate moderno, sus katas y sus mitos históricos.

De hecho, este proceso se ha convertido en el procedimiento estándar para incorporar técnicas externas al karate: asimilarlas y otorgarles autenticidad histórica mediante su vinculación forzada con las formas tradicionales y las leyendas del arte.

Share