Anatomía de una Traición: La Dialéctica del Incidente Makishi-Onga

30.03.2026

El Incidente Makishi-Onga (1859) representa el colapso de la política de "doble vasallaje" de Ryukyu bajo la presión del imperialismo occidental. Para entender su profundidad, debemos analizar tres ejes fundamentales: la geopolítica del acero y el conflicto de clases burocráticas.

Imagen de Makishi-Onga. Fuente: Matthew C. Perry, Francis L. Hawks: Narrative of The Expedition of an American Squadron to the China Seas and Japan. Washington, 1856.


La Geopolítica del Acero: El "Plan Francés

El detonante real no fue el dinero, sino el vapor. Shimazu Nariakira, señor de Satsuma, entendió antes que nadie en Japón que el Shogunato Tokugawa debía adquirir tecnología occidental para sobrevivir a los nuevos tiempos, y consideró que nadie mejor que los Shimazu para negociar tal venta gracias a su dominio sobre Ryukyu. De este modo, los Shimazu no estarían violando el código legal japonés, sino haciendo uso de su feudo de ultramar; al emplear al Reino de Ryūkyū como un "Estado tapón", creaban una zona gris legal para comprar barcos de guerra y armamento a Francia, evitando así las prohibiciones del Shogunato.

Makishi Chōchō no era un simple intérprete: era el arquitecto operativo de este mercado negro diplomático. Había estudiado Shingen Ryu con Sokon Matsumura y estuvo vinculado con Asato Ankō. Pertenecía a los yukatchu de Shuri durante los últimos días del Reino de Ryukyu. Primero se llamó Itarashiki, luego Ōwan y, más tarde, adoptó el nombre de Makishi. Competente en chino, inglés y japonés, destacó como intérprete y traductor; de hecho, es mencionado con frecuencia en la narración de la expedición del comodoro estadounidense Matthew Perry para abrir Japón. Su condición noble como yukatchu refuerza la idea de traición ante la facción conservadora (liderada por Zakimi Seifu), la cual veía sus acciones como un ultraje, mientras que él las consideraba un acto de realismo político. Para Makishi, el futuro de Okinawa dependía de ser útil a la modernización de Satsuma, incluso si eso significaba violar las leyes del reino.

El Conflicto de Legitimidad

Un aspecto profundo y poco discutido es la tensión de clase dentro de la casta académica de Ryukyu. El ascenso de Makishi Chōchō al rango de pechin (親雲上) fue una anomalía histórica que explica gran parte del resentimiento de la aristocracia conservadora hacia él. A pesar de su origen humilde —nacido en una familia de bajo rango dentro de la casta intelectual (yukatchu)—, su prodigiosa capacidad lingüística le permitió escalar posiciones por mérito propio, situándose lejos de su destino original en las esferas de poder.

En el sistema de rangos de Ryūkyū, el título de pechin equivalía al de un caballero o un oficial de nivel medio-alto. Como tal, Makishi tenía derecho a usar el hachimaki (gorro) de color amarillo, distintivo de su estatus como oficial de carrera dentro de la burocracia real de Shuri. Su ascenso meteórico se debió exclusivamente a su capital intelectual, sin embargo, sus influencias y el padrinazgo de Shimazu Nariakira levantaron sospechas en Shuri, especialmente entre los nacionalistas. Estos veían con recelo a un yukatchu de baja nobleza prosperar gracias a sus vínculos con los Shimazu de Satsuma, un perfil de "noble" poco común en el reino. El mayor peligro, no obstante, residía en que Ryukyu desobedeciera las órdenes de China al no solicitar permiso para tales adquisiciones, o en el recelo que esto despertaría en la corte de los Tokugawa.

Por descontado, estas preocupaciones no inquietaban a Shimazu Nariakira. Así, Makishi —junto al tesorero real Onga Chōkō, el miembro del sanshinkan Oroku Ryōchū y el apoyo abierto de Nariakira— logró desplazar a Zakimi Seifu bajo cargos de corrupción en el manejo de fondos públicos, despejando el camino para la compra de buques y armas a los franceses. El incidente se habría considerado una simple purga interna de no haber sido por la inesperada muerte de Nariakira en 1858.

Cuando los conservadores recuperaron el poder, ya sin la protección de Satsuma, llevaron a Makishi a juicio de inmediato. No solo lo juzgaban a él: estaban extirpando un "tumor de meritocracia occidentalizada" que amenazaba el orden jerárquico tradicional del Reino de Ryukyu y que veía en Makishi a su exponente más peligroso.

El Juicio: La Inexistencia de la Prueba

Desde una perspectiva jurídica, el proceso contra Makishi, Onga y Oroku fue una anomalía. Se basó en confesiones obtenidas bajo presión y en el testimonio volátil del propio Makishi durante sus años de poder. Sobre él recayó una acusación lapidaria:

"Él le mintió al cielo y a la tierra".

Esta frase, recurrente en las crónicas, sugiere que Makishi era un maestro de la posverdad. Creó una narrativa de corrupción para desmantelar a la oposición y, cuando el viento cambió, esa misma narrativa fue utilizada para devorarlo. El juicio no buscaba la "verdad", sino la restauración del equilibrio político previo a la llegada de las "Naves Negras" de Perry.

Las sentencias dictadas fueron las siguientes:

Oroku: Fue confinado en el templo Shōtai-ji.

Onga: Fue desterrado a Kumejima, donde falleció en prisión en 1860.

Makishi: Recibió una condena de diez años de destierro.

La Muerte en el Mar: ¿Suicidio o Raison d'État?

El final de Makishi frente a las costas de la isla de Iheyajima es el punto más oscuro de su biografía. En 1862, el clan Satsuma intentó rescatar a Makishi para que sirviera como instructor de inglés en Kagoshima; sin embargo, durante el traslado marítimo, Makishi desapareció. Sobre este suceso existen tres hipótesis principales:

La tesis del suicidio: Basada en la deshonra confuciana. Al perder su utilidad para Satsuma y ser repudiado por Shuri, el suicidio se presentaba como la única salida digna ante la magnitud de su caída.

La tesis del asesinato: Makishi sabía demasiado. Conocía los tratos secretos entre Satsuma y las potencias extranjeras que podían comprometer a los líderes que pronto iniciarían la Restauración Meiji. Un "profesor de inglés" con tal pasado era un cabo suelto que debía eliminarse.

La tesis de la fuga: Algunos sugieren que, dada su astucia y su red de contactos extranjeros, su salto por la borda fue una distracción para escapar al exilio, convirtiéndose en el fantasma de una modernización que Ryukyu nunca pudo liderar del todo.

Aunque nunca hubo una respuesta definitiva, la historiografía suele inclinarse por el suicidio, dado el peso insoportable de la vergüenza en la sociedad de la época.

El Incidente Makishi-Onga es un recordatorio de que la historia de Ryukyu no solo se escribió en los campos de batalla o en los dojos, sino en las salas de audiencias y en los puertos diplomáticos. Makishi Chōchō permanece como una figura ambivalente: ¿fue un visionario que intentó modernizar su nación a cualquier costo o un oportunista que sacrificó a sus compatriotas por intereses extranjeros? Al igual que en el karate, la verdad del incidente depende de la postura desde la cual se observe.

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